Muckeando...

Miró el reloj… faltaban 5 minutos para las 6. Uno de los últimos rayos del día iluminaba la habitación entrando por el lateral de la ventana. Allí estaba, sentado con las piernas cruzadas en una de esas incómodas sillas azules rodeado de personas que no dejaban de mirar la pantalla de su móvil. Nicolás llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué. Tamborileaba sus dedos contra una carpeta nervioso. Notaba como le sudaban las manos y un escalofrío recorría su espalda…A sus 40 años, se podría decir que tenía una vida fácil; un hogar, mujer, dos niños, trabajo estable… “malditos desmayos…”

Se abrió la puerta y la mujer rubia con gafas de pasta, bata blanca y estetoscopio al cuello se asomó al quicio y pronunció su nombre.

 

2 años más tarde….

Faltaban 5 minutos para las 6. Nicolás estaba con los ojos cerrados, boca arriba, inmóvil. La luz era blanca y fría, como el color de las paredes de aquella habitación. Llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué.

 

  • Mamá… ¿Estás ahí?… Te oigo… No llores mamá… Sé que estáis todos… Mamá… hemos trabajado mucho estos dos años. Elvira, tu, Papá, los niños… Han sido muchas horas de intensa rehabilitación. ¿Te acuerdas cuando te dijeron que no volvería a ser el que era?… Mami… os oigo a todos… Puedo sentir a Bea corriendo por el pasillo… Déjame marchar, Mami… Lo hemos intentado todo, pero este maldito astrocitoma no me dejó en paz. Se ancló en mi cerebro, en el centro y poco a poco fue apagando mis funciones vitales… ¿Te acuerdas de la operación? Lo pasasteis mal… pero volví a andar. A duras penas os podía hablar, porque tocaron mi hemisferio izquierdo. ¿Cuántas horas de logopedas, de juegos de palabras, de risas y alegrías? Mamá… sé que es duro, pero os dejo mi legado… Mi recuerdo… mi afán de superación… Todos iremos al mismo sitio Mami. Gracias a esto, hemos podido prevenir futuros problemas de Bea y Alberto. Nos hemos reído de la vida… Me llevo vuestra alegría, vuestro amor, vuestra compañía… Ya apenas os puedo oír… ¿Mamá?¿Mamá?______________________________________

 

15 años más tarde….

Faltaban 5 minutos para las 6. El día era soleado y el calor empezaba a ser sofocante.

Allí estaba, sentado con las piernas cruzadas en una de esas incómodas sillas azules. Llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué… Tamborileaba sus dedos contra una carpeta nervioso. Notaba como le sudaban las manos y un escalofrío recorría su espalda…Una mujer rubia con gafas de pasta, bata blanca y estetoscopio al cuello se asomó al quicio de la puerta y pronunció su nombre.

  • “Alberto Pascual” ……Enhorabuena!!! Eres el neurocirujano más brillante de tu promoción.

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Se abrió la puerta y la mujer rubia con gafas de pasta, bata blanca y estetoscopio al cuello se asomó al quicio y pronunció su nombre.

 

2 años más tarde….

Faltaban 5 minutos para las 6. Nicolás estaba con los ojos cerrados, boca arriba, inmóvil. La luz era blanca y fría, como el color de las paredes de aquella habitación. Llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué.

 

  • Mamá… ¿Estás ahí?... Te oigo… No llores mamá… Sé que estáis todos… Mamá… hemos trabajado mucho estos dos años. Elvira, tu, Papá, los niños… Han sido muchas horas de intensa rehabilitación. ¿Te acuerdas cuando te dijeron que no volvería a ser el que era?... Mami… os oigo a todos… Puedo sentir a Bea corriendo por el pasillo… Déjame marchar, Mami… Lo hemos intentado todo, pero este maldito astrocitoma no me dejó en paz. Se ancló en mi cerebro, en el centro y poco a poco fue apagando mis funciones vitales… ¿Te acuerdas de la operación? Lo pasasteis mal… pero volví a andar. A duras penas os podía hablar, porque tocaron mi hemisferio izquierdo. ¿Cuántas horas de logopedas, de juegos de palabras, de risas y alegrías? Mamá… sé que es duro, pero os dejo mi legado… Mi recuerdo… mi afán de superación… Todos iremos al mismo sitio Mami. Gracias a esto, hemos podido prevenir futuros problemas de Bea y Alberto. Nos hemos reído de la vida... Me llevo vuestra alegría, vuestro amor, vuestra compañía… Ya apenas os puedo oír… ¿Mamá?¿Mamá?______________________________________

 

15 años más tarde….

Faltaban 5 minutos para las 6. El día era soleado y el calor empezaba a ser sofocante.

Allí estaba, sentado con las piernas cruzadas en una de esas incómodas sillas azules. Llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué… Tamborileaba sus dedos contra una carpeta nervioso. Notaba como le sudaban las manos y un escalofrío recorría su espalda…Una mujer rubia con gafas de pasta, bata blanca y estetoscopio al cuello se asomó al quicio de la puerta y pronunció su nombre.

  • “Alberto Pascual” ……Enhorabuena!!! Eres el neurocirujano más brillante de tu promoción.

Miró el reloj… faltaban 5 minutos para las 6. Uno de los últimos rayos del día iluminaba la habitación entrando por el lateral de la ventana. Allí estaba, sentado con las piernas cruzadas en una de esas incómodas sillas azules rodeado de personas que no dejaban de mirar la pantalla de su móvil. Nicolás llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué. Tamborileaba sus dedos contra una carpeta nervioso. Notaba como le sudaban las manos y un escalofrío recorría su espalda…A sus 40 años, se podría decir que tenía una vida fácil; un hogar, mujer, dos niños, trabajo estable… “malditos desmayos…”

Se abrió la puerta y la mujer rubia con gafas de pasta, bata blanca y estetoscopio al cuello se asomó al quicio y pronunció su nombre.

 

2 años más tarde….

Faltaban 5 minutos para las 6. Nicolás estaba con los ojos cerrados, boca arriba, inmóvil. La luz era blanca y fría, como el color de las paredes de aquella habitación. Llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué.

 

  • Mamá… ¿Estás ahí?... Te oigo… No llores mamá… Sé que estáis todos… Mamá… hemos trabajado mucho estos dos años. Elvira, tu, Papá, los niños… Han sido muchas horas de intensa rehabilitación. ¿Te acuerdas cuando te dijeron que no volvería a ser el que era?... Mami… os oigo a todos… Puedo sentir a Bea corriendo por el pasillo… Déjame marchar, Mami… Lo hemos intentado todo, pero este maldito astrocitoma no me dejó en paz. Se ancló en mi cerebro, en el centro y poco a poco fue apagando mis funciones vitales… ¿Te acuerdas de la operación? Lo pasasteis mal… pero volví a andar. A duras penas os podía hablar, porque tocaron mi hemisferio izquierdo. ¿Cuántas horas de logopedas, de juegos de palabras, de risas y alegrías? Mamá… sé que es duro, pero os dejo mi legado… Mi recuerdo… mi afán de superación… Todos iremos al mismo sitio Mami. Gracias a esto, hemos podido prevenir futuros problemas de Bea y Alberto. Nos hemos reído de la vida... Me llevo vuestra alegría, vuestro amor, vuestra compañía… Ya apenas os puedo oír… ¿Mamá?¿Mamá?______________________________________

 

15 años más tarde….

Faltaban 5 minutos para las 6. El día era soleado y el calor empezaba a ser sofocante.

Allí estaba, sentado con las piernas cruzadas en una de esas incómodas sillas azules. Llevaba un traje impecable de color azul oscuro. Camisa blanca, corbata roja, barba de 2 días, gafas color wengué… Tamborileaba sus dedos contra una carpeta nervioso. Notaba como le sudaban las manos y un escalofrío recorría su espalda…Una mujer rubia con gafas de pasta, bata blanca y estetoscopio al cuello se asomó al quicio de la puerta y pronunció su nombre.

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